mercoledì 15 marzo 2017

Inteligencias lingüística, lógico-matemática y corporal-cinestésica

Las inteligencias lingüística y lógico-matemática son los pilares de la escuela tradicional, basado en un modelo de educacion mecanicista, donde el docente era el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y el alumno un mero receptor.
Los nuevos tiempos han traído un nuevo modelo de educación donde buscamos el desarrollo integral de todas la competencias de nuestros alumnos para prepararlos para un futuro difícil de prever. Las TIC, la cooperación y el pensamiento crítico, según Tonucci, cobran ahora más importancia que antaño y surge la necesidad de modificar las metodologías hacia una perspectiva más amplia e inclusiva, donde el alumno se convierte en el centro de la enseñanza-aprendizaje y debemos considerar todas sus necesidades y características (incluídas las inteligencias definidas por Gardner) para poder realizar una intervención adecuada.


LA INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA

La Inteligencia Lingüística (IL) se define como aquella que "otorga al individuo la potencialidad de captar, comprender, organizar y emplear el lenguaje verbal" (Gardner) y, sobre todo, destaca en personas que comprenden y usan la pragmática, acceden a su memoria a través del lenguaje verbal y usan el metalenguaje.

Gardner representa al Poeta como máximo exponente de la IL: los poetas se muestran sensibles a los matices en el significado de las palabras, en el orden de las palabras en una frase, en las reglas gramaticales, en sonidos, ritmos, inflexiones y metros, y en diferentes funciones del lenguaje. Sin embargo, cada uno de nosotros tiene alguno o varios de estos aspectos desarrollados. Y para los docentes es necesario capacitarnos en este tipo de competencias, debido a la naturaleza comunicativa de nuestro rol educativo.

En el aula podemos ofrecer oportunidades para hablar en situaciones diferentes como charlas informales, presentaciones y exposiciones, debates... y fomentar la escritura creativa, a través de conferencias y debates literarios, juegos de palabras, narraciones, lectura en grupo, diarios personales... 

Tres buenas herramientas podrían ser: crear una radio emisora escolar; fomentar la creación de narraciones con "sigue la historia"; o realizar un taller de recomendaciones literarias.



LA INTELIGENCIA LÓGICO-MATEMÁTICA

Esta inteligencia consta de la elaboración de problemas matemáticos y el uso del razonamiento lógico para sacar conclusiones en situaciones concretas. Las personas hábiles en esta inteligencia suelen destacar por utilizar bien los números, razonar bien, tener sensibilidad a patrones y relaciones lógicas; y por consiguiente, visualizar esquemas y desarrollar abstracciones, clasificar, hacer seriaciones y sintetizar elementos.

En el aula, para potenciar la ILM podemos realizar rompecabezas, resolución de problemas, experimentos científicos, cálculo mental, juegos numéricos... y estrategias de reflexión y deducción, como actividades de pensamiento crítico.

Pueden ser interesantes estas dos actividades originales: diseñar y programar un itinerario en un mapa (por ejemplo, una excursión) o aprender a programar robótica (con la sonda lunar).


LA INTELIGENCIA CORPORAL - CINESTÉSICA

La ICC es "la habilidad para emplear el cuerpo en formas muy diferenciadas y hábiles para buscar propósitos expresivos al igual que orientados a metas" según Gardner, y las personas que la tienen desarrollada destacan principalmente en tareas relacionadas con la coordinación y el equilibrio, el control del movimiento y el cálculo de medidas y volúmenes.

A la hora de llevarla al aula, la ICC ha quedado limitada especialmente a la asignatura de Educación Física, como decíamos en la reflexión, pero es necesario, si buscamos el desarrollo integral de las personas, fomentarla en otras materias a través de actividades de tipo físico: actividades de movimiento y manipulación, por ejemplo, como aprendizaje directo, drama, baile, deportes que enseñan, actividades táctiles, ejercicios de relajación, mímica...

Dos ejemplos de actividades exitosas son Romanízate (una simulación dramatizada de la vida cotidiana en la Antigua Roma) o la evaluación de sentimientos, uniéndolo con el desarrollo de la inteligencia intrapersonal, a través de la mímica y la dramatización.






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